Por desgracia, los pit bull tienen una reputación de agresivos por culpa de algunos dueños que no se merecían tener un perro como mascota. Sin embargo, nosotros hemos demostrado en varias ocasiones que no hay nada más lejos de la realidad, los pit bull son tan cariñosos como cualquier otro perro, y en varias ocasiones, hasta más.

Hoy queremos compartir con vosotros la historia de Gypsy, una pit bull que hacía feliz a su familia día a día. La familia un día se encontró a un pequeño gato de tres semanas que había sido abandonado, y no lo dudaron ni un momento antes de rescatarla y llevarla a casa para cuidarla, ya que se encontraba en un estado delicado de salud. Bautizaron al gatito como Barnabas y esperaron a ver la reacción de Gypsy que, evidentemente, fue muy buena. Su propietario ha dicho que nunca dudó de la buena aceptación que tendría el gato, ya que su perro jugaba a menudo con otros animales y nunca había habido ningún problema. Lo que tampoco se esperaban es que Gypsy adoptara al gatito como su propio hijo.

Ante el gatito enfermo, Gypsy se dedicó a cuidarlo y protegerlo.

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Incluso le limpiaba cada día, tal y como una madre haría.

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La pareja desde entonces es inseparable, y hoy en día el gatito tiene una salud de hierro.

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Felices porque la familia haya crecido.

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Fuente: littlethings