Una de las mejores cosas es que los perros encuentran la felicidad en los pequeños detalles que la vida les ofrece. No buscan grandilocuencias, ni quedan insatisfechos: una pelota, un montón de hojas, un palo o cualquier otra pequeña cosa puede desatar en ellos una enorme explosión de felicidad que se contagia a todo aquel que ande alrededor.

En este caso tenemos una nueva muestra de ello: un golden retriever disfruta como nadie de un cubo lleno de agua, en el que se da un refrescante baño. Por supuesto, no pierde ocasión de salpicar un poco, refrescarse y, sobre todo, disfrutar como si no hubiera nada más en el mundo.

¿No os da envidia poder disfrutar de las pequeñas cosas con esa inocencia para poder disfrutar de ellas plenamente, sin otra preocupación que las empañe? En este sentido, debemos aprender de ellos.

Fuente: Gag 22

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