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Blog animalista

Las palabras de una madre sobre sus hijos que emocionan

08/02/2017
madre hijos carta

No hay una sola forma de ser madre, lo mismo que no existe un prototipo de hijo. Pero, sin embargo, es esta la relación mundial por excelencia, lo mismo en Rusia como en Venezuela. En la mayoría de los casos el vínculo madre-hijo marca nuestras infancias y nos lleva a ser la persona adulta que somos.

De ahí la importancia del amor y los cuidados, de las palabras y los juegos. No nos damos cuenta pero la mayoría de las cosas las aprendemos de nuestros padres. En el caso de la madre, mantenemos una unión que comienza mucho antes de nuestra llegada a este mundo. Algo que se ve reflejado después, y que esta madre ha querido plasmar en una bonita carta como lucha contra el paso del tiempo.

Porque, aunque es inevitable que hijos y madres acaben dependiendo y necesitándose menos, son nuestras madres las que más recuerdos guardan de esa época inicial, ese tiempo en el que ellas lo son todo. «Olvidarán ellos, mientras yo no olvido, los juegos, las caricias y los llantos», dice esta madre y todas en realidad.

madre-hijos
Shutterstock

«El tiempo, poco a poco, me liberará de la extenuante fatiga de tener hijos pequeños. De las noches sin dormir y de los días sin reposo. De las manos gorditas que sin parar me agarran, me escalan por mi espalda, me cogen, me rebuscan sin restricciones ni vacilaciones. Del peso que llena mis brazos y dobla mi espalda. De las voces que me llaman y no permiten retrasos, esperas, ni vacilaciones.
El tiempo me devolverá el ocio vacío de los domingos y las llamadas sin interrupciones, el privilegio y el miedo a la soledad. Aligerará, tal vez, el peso de la responsabilidad que a veces me oprime el diafragma.
El tiempo, sin embargo, inexorablemente enfriará otra vez mi cama, que ahora está cálida de cuerpos pequeños y respiros rápidos. Vaciará los ojos de mis hijos, que ahora desbordan de un amor poderoso e incontenible. Quitará desde sus labios mi nombre gritado y cantado, llorado y pronunciado cien mil veces al día.

Poco a poco, o de repente, el tiempo cancelará la familiaridad de su piel con la mía, la confianza absoluta que nos hace un cuerpo único. Con el mismo olor, acostumbrados a mezclar nuestros estados de ánimo, el espacio, el aire que respiramos.
Llegarán a separarnos para siempre el pudor, la vergüenza y el prejuicio. La conciencia adulta de nuestras diferencias.
Como un río que excava su cauce, el tiempo peligrará la confianza que sus ojos tienen ante mí, como ser omnipotente. Capaz de parar el viento y calmar el mar. Arreglar lo inarreglable y sanar lo insanable.

Dejarán de pedirme ayuda, porque ya no creerán que yo pueda en ningún caso salvarlos. Pararán de imitarme, porque no querrán parecerse demasiado a mí. Dejarán de preferir mi compañía respecto a la de los demás (y ojo, ¡esto tiene que suceder!)
Se difuminarán las pasiones, las rabietas y los celos, el amor y el miedo. Se apagarán los ecos de las risas y de las canciones, las nanas y los “Había una vez”… acabarán de resonar en la oscuridad.

Con el pasar del tiempo, mis hijos descubrirán que tengo muchos defectos y, si tengo suerte, me perdonarán alguno.
Sabio y cínico, el tiempo traerá consigo el olvido.
Olvidarán, aún si yo no olvido. Las cosquillas y los “corre corre”, los besos en los párpados y los llantos que, de repente, se detienen con un abrazo. Los viajes y los juegos, las caminatas y la fiebre alta. Los bailes, las tartas, las caricias mientras nos dormimos despacio.
Mis hijos olvidarán que les he amamantado, mecidos durante horas, llevado en brazos y de la mano. Que les he dado de comer y consolado, levantado después de cien caídas. Olvidarán que han dormido sobre mi pecho de día y de noche, que hubo un tiempo en lo que me han necesitado tanto, como el aire que respiran.

Olvidarán, porque esto es lo que hacen los hijos, porque esto es lo que el tiempo elige.
Y yo… yo tendré que aprender a recordarlo todo también para ellos, con ternura y sin arrepentimiento ¡gratuitamente! Y que el tiempo, astuto e indiferente, sea amable con esta madre que no quiere olvidar».

Fuente: unamammagreen vía La Voz del Muro

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Ana Hache

Ana Hache

Escritora apasionada. Estoy especializada en el mundo de la decoración y el diseño de interiores.