La carta de una madre en contra de la huelga de deberes que tienes que leer

09/11/2016

Si haces todo a curso por año, para los 25 habrás terminado de estudiar. Pasarás 15 años en la escuela, 5 en la universidad y 2 de postgrado. Y todos esos años van acompañados de deberes, desde los primeros niveles.

En esta línea, muchas veces los más pequeños tienen tanta sobrecarga con sus tareas que el hecho ha llevado a que los padres se alcen contra ello. Tan fuertes han sido sus quejas que recientemente los padres ha convocado una huelga contra los deberes escolares y en favor de una mayor libertad para sus hijos.

Además entra en juego el sistema educativo: lo tradicional contra lo innovador. Nuevos modelos que defienden que otra forma de enseñar es posible. Más cercana a los modelos que triunfan en los países nórdicos, donde l0s deberes quedan en segundo plano.

La polémica está servida, aunque sin embargo, la carta de una madre revela un aspecto esencial sobre el tema. Esta madre de dos niñas publicaba hace poco en Facebook una misiva contra la huelga de deberes.

“Soy madre de dos hijas en la escuela pública y este mes no secundaré la huelga de los deberes. Vengo de una generación en la que los deberes eran cosa de los niños, no de los padres. Mis padres estaban ahí si quería repasar con ellos, pero si tenía dudas la respuesta era: “se las preguntas mañana al profesor”. Jamás de los jamases levantaron un teléfono para preguntar a otros padres qué deberes tenía. Ni siquiera nos planteábamos esa posibilidad.

Crecí aprendiendo que si me olvidaba el libro era mi problema, así que más me valía traer todo a casa y apuntar bien las tareas. Hoy en día, como trabajadora autónoma, agradezco que desde pequeña se me inculcara la autonomía, la organización y la responsabilidad, porque me sirven diariamente en mi trabajo.

Sobre todo, crecí respetando a los profesores. Ya en la edad adulta descubrí que mis padres no siempre estaban de acuerdo con las decisiones que se tomaban en mi colegio, pero durante la infancia eso nunca se discutió delante de mí.

Al profesor había que escucharle y obedecerle, punto. Pertenecía a una línea, la de los mayores, que viajaba bien unida en nuestras cabezas. No había bandos: padres y profesores, profesores y padres: teníamos que respetar a ambos por igual”.

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“Hoy en día el respeto ya no está de moda. Están de moda, en cambio, el conflicto y la polémica. Aceleramos en seguida pero lo hacemos saltando el que siempre ha de ser el primer paso: el diálogo. Si considero que mis hijas tienen demasiado deberes pediré una tutoría. O dos, o tres. Intentare entender, junto con el profesor (esa es la clave), qué está fallando en la hora de clase. Por qué no se consigue avanzar en las horas del cole o por qué es necesaria esa carga semanal. Hablaré con el profesor. Formaré equipo. Porque, para mí, lo más importante es que en la cabeza de mis hijas no haya bandos. Que se sientan protegidas y arropadas por una red de adultos que trabajan juntos en su educación”.

La clave, destaca esta madre, es el profesor, el diálogo y no formar bandos. Un niño no debería tener que elegir entre hacer caso a sus padres o a los profesores, asegura la autora de la carta que se ha vuelto viral.

“Que con 8, 9 o 10 años no tenga que decidir si obedezco a mamá o al profesor. Esa carga emocional me parece que, a la larga, pesará mucho más que cualquier carga de deberes”.

Estemos de acuerdo o no, es importante escuchar siempre y sacar de cada enfoque lo mejor. Con o sin hijos, todos hemos estado en esta situación alguna vez. Algunos o muchos años atrás, pero todos hemos sido niños y hemos llevado tarea a casa. Sea cual sea el enfoque que tengamos ahora, seguro que todos compartimos una misma idea: los deberes no eran lo mejor del mundo.

“Los profesores de la pública son malabaristas. Tienen temarios absurdos y larguísimos a los que están obligados a ceñirse y una media de 25 alumnos por clase en situaciones, a menudo, alucinantes: alumnos que no hablan el castellano necesario para entender ese temario o que se duermen en el aula porque no han comido nada decente desde el día anterior ya que solo comen caliente en el comedor escolar (sí, esto está sucediendo en España).

En esta sociedad, llena de Kardashians, gran hermanos y demás horrores, prefiero que los modelos de mis hijas sean sus profesores. Trabajadores de verdad, personas que han llegado a enseñar en las aulas tras años de estudio y oposiciones. Sin pelotazos, con esfuerzo. Así que personalmente, este mes, estaré como siempre a disposición de los profesores de mis hijas. Con deberes o sin deberes. Ellos saben mucho mejor que yo lo que necesitan mis hijas para progresar, y yo les estoy más que agradecida por ello”.

Además de mostrar y defender su punto de vista, esta madre ataca otra situación que quizá pueda pasar desapercibida. ¿En qué condiciones están las clases, los profesores y los alumnos?

Con solo esto ya hay para pensar largo y tendido.

Fuente: Sparks & Rockets