Los elefantes son animales que se organizan en manada, se preocupan unos de otros y se ayudan en lo que pueden. Su gran memoria ayuda mucho en aspectos así. Por ejemplo, si hay que recordar en qué parte se puede encontrar agua, qué camino es mejor para llegar sin grandes problemas de un punto a otro o cómo cruzar un río de forma segura, los elefantes echan mano de su memoria.

Las crías de estos grandes equinos nacen después de 22 meses de gestación, por lo que los pequeños elefantes cuentan ya con un cerebro más que apto para la mayoría de las cosas. No obstante, las madres se vuelcan a enseñarle todo a sus crías. Incluso ayudándoles si es necesario.

En este Parque Natural de elefantes, la elefanta Faa Sai cruzaba el río tranquilamente junto a su familia y su cría Dok Rak. Todo iba bien hasta que uno de los elefantes resbaló cayendo sobre Faa Sai provocando que la cría se sumergiese en el agua y quedase atrapada entre todos los elefantes.

Toda la manada se puso en estado de alerta al ver que la cría tenía dificultades para cruzar.

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Faa Sai y el resto de elefantes se precipitan sin pensarlo para ayudar a la pequeña. Agarrándola con su trompa la madre consigue dirigir a su bebé para ponerla a salvo.

Los elefantes tienen un gran corazón, pues no solo la familia directa ayuda en momentos difíciles, sino que toda la manada es parte de la misma. Seguro que a Dok Rak no se le olvida lo que sucede en un río si no estás atento.

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El agua puede parecer inofensiva, pero las corrientes pueden ser muy traicioneras, sobre todo con un bebé elefante. Y eso lo saben bien los adultos, que tienen entre sus tareas enseñar la lección.

Fuente: elephantnews