Mucha gente cree que los caballos duermen de pie e, incluso, que nunca llegan a tener fases del sueño profundas, como si lo máximo a lo que pudiesen aspirar fuese a estar en una especie de duermevela. Pues hoy vamos a desmentir esa leyenda.

Es probable que esta creencia se haya extendido porque es raro ver a un caballo tumbado. Su naturaleza de “presas” hace que, instintivamente, se encuentren siempre alerta y dispuestos a emprender la carrera. Por eso, lo normal es que se levanten rápidamente al notar la presencia de alguien que se acerca.

Aunque es cierto que estos animales son capaces de dormitar estando de pie, la realidad es que los caballos duermen tumbados y, si se sienten seguros, lo hacen de forma tan relajada como cualquier otro animal. Ya sea tendidos sobre un costado o sobre su panza, estos animales aprovechan las noches y la seguridad de las caballerizas para disfrutar de un sueño reparador.

Y para que veáis hasta qué punto pueden confiar unos animales en los humanos con quienes viven, hoy os traemos un vídeo de caballos durmiendo plácidamente mientras les graban. Veréis cómo se relajan, sueñan y roncan, disfrutando de ese fantástico deporte que es dormir la siesta.