Estar hospitalizado y enfrentarse a la muerte es algo terrible y durísimo. Por algo así fue por lo que tuvo que pasar Carsten Flemming Hansen, un anciano danés de 75 años que ingresó en el Hospital Universitario de Aarhus.

Tenía un aneurisma de aorta abdominal y su pronóstico no era nada bueno. La edad y el estado de la arteria no dejaban lugar a una operación. Fue por eso que los médicos dijeron que su muerte era cuestión de horas o, con suerte, de días.

Consciente de todo y aún hospitalizado, Carsten pidió al equipo médico del hospital que le concediesen un último deseo. Fumarse un cigarrillo y tomar una copa de vino. Siempre le había gustado y no había podido hacerlo.

La hija de este hombre cuenta que “el último anhelo de mi padre era que se le permitiese disfrutar de un vino y un cigarro. Era lo mejor para él. Significó mucho durante toda su vida y se encontraba molesto porque no se le permitía fumar“, cuenta Mette Oro Bech Demuth.

Contradiciendo las normas del hospital, el equipo sanitario decidió sacar la cama del enfermo a uno de los balcones para que pudiera disfrutar de unas últimas caladas y una copa de vino blanco mientras veía la puesta de sol junto a su familia.Era el final que había deseado. Sería rápido. Lo sabíamos y no había tiempo para pensar“, explicó Inge Pia Christensen, directora del área de Enfermería del centro.

A veces encontramos el placer en las pequeñas cosas que, compartidas junto a nuestros seres queridos, nos hacen realmente felices. ¿Alguna vez has pensado cuál sería tu deseo antes de dejar este mundo?

Fuente: Aarhus Universiteshospital

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Fumar y beber, el último deseo
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Fumar y beber, el último deseo
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La última cosa que ha pedido este anciano enfermo ha sido beber vino y fumar un cigarrillo. El hospital en el que estaba se lo ha concedido.
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