La fábula infantil de la tortuga y la liebre es conocida en el mundo entero. En ella aprendemos el valor del esfuerzo y la constancia, y aquello de que las apariencias que engañan.

La liebre, muy confiada por sus capacidades físicas, se permite burlarse de la tortuga por su lentitud al moverse. Sin embargo, esa historia nos enseña cómo a veces no es tan importante las herramientas que tengamos, sino como las usemos. La tortuga acaba ganando la carrera a la liebre, que muy confiada se había permitido el lujo de relajarse.

Parece ser que en la vida real las cosas no cambian mucho. Enfrentados en una carrera, una liebre y una tortuga demuestran lo que nos enseñaba la fábula. Puede parecer increíble si tenemos en cuenta la velocidad y la agilidad de las liebres, pero más increíble puede ser ver la constancia y el empeño de la tortuga.

La liebre podría ganar las veces que quisiera a cualquier tortuga, y sin embargo no lo hace. Ni en el cuento infantil ni en la vida real. La tortuga abrumada por las capacidades de su oponente podría haberse rendido antes de empezar, y sin embargo no lo hace, lo intenta.

Si ya la fábula nos enseñaba algo, ahora este vídeo nos demuestra cómo pueden ser realmente las cosas. Y como nunca perdemos nada por intentarlo. Todos tenemos habilidades que nos hacen destacar, pero no todas esas capacidades son iguales en unos y en otros.

Fuente: UNILAND