Que existan personas como este humano en el mundo hace más sencillo creer en un mundo mejor. Pequeños gestos como el que hace pueden cambiar tanto como el destino de una vida. Debido al frío que azota el hemisferio norte muchos animales se ven afectados del mismo modo que los humanos. Padeciendo las inclemencias de un tiempo duro. Perros callejeros que morirían congelados en mitad de la noche si nos los dejaran dormir en los centros comerciales, como están haciendo ya en muchas partes de Europa.

O pajaritos como este gorrión que no hubieran sobrevivido si no fuera por la amable y acertada intervención de este ser humano en la mañana de año nuevo. Está sí que es una forma genial de empezar el año.

El pobre ave se había quedado atrapado sin poder moverse por culpa del hielo que había fijado sus patitas a la barra de hierro donde se había posado para descansar.

Como se aprecia en el vídeo no hubiera servido tirar un poco para tratar de liberar al pájaro. De ese modo hubiéramos dañado las pequeñas patitas del gorrión, corriendo incluso el riesgo de caer en aquello de es peor el remedio que la enfermedad.

De manera muy inteligente este héroe anónimo acerca su boca a las patitas del animalito para tratar de derretir el hielo que lo mantenía fijo a la barra. Gracias al vaho caliente del humano se va derritiendo el hielo. Hubiera servido también echar un poquito de agua caliente o templada.


Además de ser un ejemplo de bondad y amor hacía los seres vivos es también una forma de aprender a actuar en un caso parecido.

Fuente: Nelson Wilson