Todos tenemos personas mayores en nuestro entorno. Si no son nuestros abuelos es algún vecino o conocido, pero la inmensa mayoría podremos decir que conocemos a alguien anciano. Es más, lo normal es que todos nosotros acabemos siendo uno de esas personas mayores. Seguramente no lo pensemos a menudo pero experimentar los cambios propios de la edad no significa solo eso, sino que trae consigo cosas que ni imaginamos.

Por ejemplo si con la edad perdemos algo de memoria, es lógico que eso nos afecte en acciones tan cotidianas como apagar el fuego o atarnos los cordones. Y por desgracia muchas veces tenemos que sumarle mala movilidad, falta de atención o la peor de todas: soledad.

Muchos de nuestros mayores viven su día a día en soledad. Sin la ayuda o la compañía de nadie.

Este bonito corto pone de manifiesto esa situación de una forma tan bonita como triste. Ser conscientes de esta realidad hará que sientas lo crudo de la situación cuando la soledad es nuestra compañera de piso.

La forma en que vivimos esa soledad es muy importante, porque en muchas de las situaciones cotidianas puede jugarnos una mala pasada. Sobre todo si a este estado se le suman otros.

Este cortometraje, realizado por la animadora canadiense Laura Stewart, ha recibido ya varios premios e interpretaciones en diversos festivales. Y es que su forma franca y sencilla lo hace cercano a cualquiera.

Pero no deja de ser una llamada de atención para hacer las cosas mejor de lo que están. Para lo que una parte de la población puede significar una tontería para otros puede suponer un mundo.

Si está en tus manos cambia pequeños detalles que hagan más fácil el día a día de tu abuela, tu vecino o ese amigo mayor que vive solo.

Fuente: Vimeo