La relación que se tiene con otros animales cuando te has criados con ellos es, sencillamente, mágica.

Se crea un vínculo que durará para siempre, nada podrá romperlo y será un amor que, sólo los que hemos tenido la fortuna de tenerlo cerca, experimentaremos.

Pero, como todo, siempre existen algún que otro simpático inconveniente y conflicto de identidades.

El bebé que vas a ver en el siguiente vídeo es un buen ejemplo de ello. Cuando sus dos mejores amigos aúllan, sintiéndose miembros de la manada humana, el pequeño hace algo completamente sorprendente.

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