Este duo es el mejor de toda la historia médica. Él es el mejor paciente del mundo y ella la doctora más hábil. Charlie, el beagle, se había dañado su patita pero su pequeña humana tenía suficientes dosis de amor para hacerlo sentir mejor.

No hay nada como que te mimen si estamos un poco pachuchos y si encima lo hacen con tanto amor como esta niña, es normal que nos guste más todavía. Los animales son siempre parte de la familia, uno más al que queremos y nos quiere, de eso no hay duda. Y es ese amor el que lleva a nuestros protagonistas a cuidarse el uno al otro.

Incluso si a veces no nos gusta jugar a los médicos, a los mecánicos o a las cocinitas aguantamos porque compartir tiempo y diversión con amigos y familiares es lo mejor.

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Aunque lleno de amor por prestarse a estos juegos, su cara lo dice todo. No hace falta entender el idioma perruno para darse cuenta de como sus ojos dicen: “ay dios mío, y ahora me pone hasta un calcetín”.

Puede que a la pequeña le falten conocimientos médicos pero su pequeño ser ya sabe lo que es querer a una mascota.

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“Hasta que no hayas amado a un animal una parte de tu alma permanecerá dormida”, ya lo decía Anatole France.

Fuente: Charlie the Beagle and Laura Olivia