Rodan-y-Malena

Croacia muere de amor cada año cuando una cigüeña regresa, cada temporada, para reunirse con su amada. Y dicha historia se repite desde hace 9 años, nada más y nada menos.

Ella es Malena y su amado se llama Rodan. Malena le espera siempre en su nido desde que un balazo le destrozó las alas (hace 18 años) en un campo cerca de Slavonski Brod, dicha ciudad se encuentra a unos 200 kilómetros al este de Zagreb, a manos de un cazador italiano. Stipe Vokic, portero de una cercana escuela primaria, la cuidó, logró curarla y le hizo un nido en el tejado del colegio para que viviera tranquila.

Hace nueve años, Rodan la vio por primera vez y desde entonces solo se separan durante la migración. En invierno, Vokic cuida y alimenta a Malena, pero cada primavera cuando regresa Rodan, éste se ocupa de ella, le lleva comida, limpia el nido y alimenta a los polluelos. “Es una relación tan tierna que se podría hacer una película de amor sobre ellos”, aseguró Vokic al rotativo croata Vecernji List.

En el mes de julio, Rodan mostrará a los seis polluelos a volar, y a mediados de agosto emprenderán juntos el vuelo a África.

Cada año se me parte el corazón cuando llega la hora de que se vayan. Rodan llama a Malena para que se vaya con él, pero ella no puede. Han criado juntos hasta ahora a 35 cigüeñas”, asegura Vokic.

Las cigüeñas que anidan en Croacia hacen cada año un largo camino de 13.000 kilómetros por el valle del Nilo hasta Sudáfrica, viaje en el que tienen que afrontar toda clase de obstáculos y peligros.

Todos los años, Croacia entera se paraliza ante el regreso de Rodan, el cuál cada año vuelve más cansado, pero siempre vuelve.

Fuente: Pacma