Es de sobra conocido que el estado natural de los animales es entre rejas. Todos los tigres, osos u orangutanes, por ejemplo, que corran libremente por bosques y selvas son un caso único y extraño, ¿no? Podríamos afirmarlo sin dudar viendo que cada vez quedan menos animales viviendo en lo que se supone que era su hábitat natural.

Además, de todas las especies animales que el hombre ha ido cambiando por puro capricho. Lo más normal, que prime el egoísmo y el beneficio propio no es algo como para criticar, ¿verdad? Si total los animales que viven enjaulados y sin ver o conocer siquiera a sus familias no es un hecho grave.

A cualquiera de nosotros nos gustaría que nos capturaran de pequeños, nos metieran en una pequeña habitación con vistas a cientos de humanos y nos dieran de vez en cuando un poco de comida. Esta es la prueba irrefutable de lo bueno que es vivir en cautividad, lo que quieras para ti hazlo a los demás.

Tigres con un peso adecuado y en plena forma

Estos tigres son pura vitalidad, un clarísimo ejemplo de buena salud. Verlos intentar moverse en sus celdas es todo un espectáculo alegre y divertido. Para nada están mal o fuera de lugar, los tigres son propensos a nacer en cautividad y estar obesos, ¿verdad? Es tan saludable atiborrar a cualquier ser vivo hasta la enfermedad, que no es delito ni nada. Ni por asomo te quitan la custodia de un hijo al que hacemos obeso. Eso son todo tonterías.

Corky, la orca con más tiempo viviendo en una pecera, 48 maravillosos años

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¿Cómo podríamos siquiera pensar que estas orcas tuvieran un hábitat natural distinto a una cacerola? Pero, ¿quién se va a poner a pensar lo que debe ser no ver a tu familia y vivir aislado en un espacio reducido? Viendo lo felices que se viven en los acuarios nadie en su sano juicio se plantearía nada. Lo normal para llegar a ser feliz es que te capturen al nacer, te separen de tu familia y te metan en una pecera. Por si fuera poco no tienes ni que cazar tu comida, de vez en cuando te tiran un poco de peces muertos y listo.

Al parecer, y tal como puede leerse en la página Free Corky, la orca aún recuerda a su familia. Resulta que, para terminar de martirizarla, tuvieron la genial idea de ponerle una grabación con los sonidos emitidos por su familia a lo que Corky respondió estremeciéndose y vocalizando agudamente.

Lo llaman “el zoo de la muerte” pero, a juzgar por las imágenes, no entendemos por qué, ¿verdad?

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Esta imagen hace que den ganas de volver al zoológico corriendo. ¿Cómo habremos podido estar tanto tiempo sin acudir a esta maravilla de sitio? Solo viendo uno de los animales que viven allí ya se entiende que no podría haber sitio mejor. Cuidan su dieta lo mismo que su salud mental, un sitio tan adecuado que no comprendemos por qué querrían estar en otro lado.

Osos que te piden educadamente comida y sin ninguna desesperación porque ya están muy bien alimentados

Estos osos del zoológico Bandung en Indonesia están en condiciones tan normales que cuando se acerca gente se comportan de forma muy distinta a su naturaleza por puro gusto. Han dejado de lado su comportamiento natural y han comenzado a llamar la atención de los visitantes del zoo para que estos les tiren cualquier cosa que puedan comer. Pero para nada es porque estén famélicos o desnutridos.

Hugo, la orca que se golpeó en repetidas ocasionas la cabeza contra un muro porque le encantaba vivir en cautividad

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Hugo era la pareja de Lolita desde hace 10 años, la orca con más edad que vive en cautividad. Residían en un tanque que no cumple con los requisitos mínimos federales para albergar orcas a pesar de las mutiles protestas de activistas.

Un día, este pobre macho decidió poner fin a su sufrimiento dándose cabezazos contra un muro de hormigón hasta morir. Unos dicen que se suicidó, otros que murió accidentalmente intentado huir. Da lo mismo, el resultado es un animal que perdió la vida en busca de su libertad.

Pizza, el oso con el nombre más alegre del mundo

A pizza le llaman “el oso más triste del mundo”. No entendemos por qué ya que  su estado de animo y su aspecto físico es maravilloso. Este oso vive en el centro comercial Grandview, en China, junto a otros 500 animales que son usados como reclamo para los visitantes. Lo más normal, sacrificar la libertad y la salud de unos para que otros vayan más contentos a comprar cosillas para su casa o los niños. Pura estrategia comercial sana y que no daña a nada ni a nadie.

Jirafas que son sacrificadas delante de todo el mundo, incluidos niños pequeños

Llevar a los más pequeños a visitar animales cautivos es ya un hecho valiosísimo para su formación como personas. Pero todavía mejor es llevarlos al zoo para que presencien la muerte en directo de una jirafa. Cosas así van a aportar muchísimo en su formación como seres sanos y respetuosos con la naturaleza.

Este hecho ocurrió en el zoológico de Copenhague que, con el fin de evitar la consanguinidad entre las diferentes especies del recinto, sacrificaron a la jirafa Marius, de 18 meses de edad, y luego lanzaron sus restos a los leones.

Marius fue sacrificada de un disparo con una pistola neumática causando la indignación del mundo entero  ya que la jirafa podría haber sido ubicada en otro lugar para evitar su muerte.

“Hay que aceptar que hay un excedente de animales que no se pueden incluir en la cadena genética, para no causar problemas de endogamia”, comentó Bengt Holst, director científico del zoológico.

El mono con mucho mono

Este feliz simio se llama Jia Ku y hace una década que fuma sin parar. Ver una imagen tan natural se puede conseguir si vamos al zoológico de Xinjiang, en China. Allí los seres inhumanos aplauden su comportamiento e incluso lo animan a seguir fumando. Le tiran cigarrillos encendidos al interior de su jaula para que el animal los consuma, todo un acto de buena fe, claro que sí.

Otras atracciones del zoológico son los elefantes, las jirafas y los pingüinos. Pero a los visitantes les encanta ver cuando Azalea enciende un cigarrillo y lo fuma.

Kathy, el famoso delfín que dejó de respirar voluntariamente en brazos de su entrenador para demostrarle lo feliz que era en cautiverio

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Kathy era uno de los delfines que protagonizaban la famosa serie de televisión de los años 70 llamada “Flipper.”
Su entrenador, Rick O’Barry, aún hoy cuenta con horror como tuvo que presenciar la muerte del delfín en sus propios brazos.
Resulta que al igual que los humanos, las ballenas y los delfines respiran de manera consciente. Lo que hizo el ejemplar fue hundirse en el fondo del estanque en donde se encontraba negándose a respirar nuevamente.Kathy murió en cautiverio y Rick O’Barry lo presenció, allí se dió cuenta de que todo el proceso de captura y adiestramiento de delfines era injusto y cruel.

Dos chimpancés enamorados huyen del zoo alegando que necesitan ir a Ikea porque no tienen suficientes muebles en su celda

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Detrás de este irónico titular se encuentra una de las historias ocurridas en un zoo que más recientemente han conmocionado al mundo, Este suceso pone en evidencia, una vez más, la cruda realidad de este tipo de centros.

Se llamaban Adan y Eva. Eran pareja y un día decidieron romper los barrotes de su celda para poder vivir libremente fuera del Safari Zoo de Sa Coma, Mayorca. Primero la dispararon a ella alegando que “Estaba muy nerviosa y cabía la posibilidad de que atacara a uno de los miembros del equipo que la estaba buscando. No fue posible utilizar dardos anestésicos”, afirmaron las autoridades locales.

Días más tarde “encontraron” muerto al macho en una depuradora de agua.

Este hecho desató fuertes criticas en las redes sociales y dentro de grupos de ecologista y defensa animal.